Es interesante cómo por fin se revela la relación entre la microbiota y el cerebro.





Solo el intestino delgado recibe a más de 1,000 especies diferentes de bacterias conocidas. En algunos casos, la microbiota consume glicina, que es uno de los tres aminoácidos necesarios para la síntesis del glutatión del cuerpo.


Diversos análisis basados en los datos de expresión genética, revelaron que la microbiota intestinal afecta el metabolismo de los aminoácidos, y esto modifica el metabolismo del glutatión.


Como en otros casos que he mencionado, cuando el exceso de radicales libres supera la capacidad del organismo para manejarla mediante antioxidantes endógenos (el glutatión es el más poderoso) y exógenos (vitaminas C, E y carotenoides) se produce estrés oxidativo en el intestino.


Es entonces, cuando el glutatión y la dieta adecuada, con alto contenido de frutas y vegetales antioxidantes, sinérgicamente, disminuyen el daño oxidativo y mejoran la microbiota.

...las bacterias pueden compiten por el selenio cuando este está escaso.

Otro estudio reciente se concentró en la actividad del selenio sobre las bacterias intestinales y estudió a una muestra a la que se le suministró una alimentación baja en selenio por un período de 5 semanas, y esa limitación de selenio, los hizo llegar a la conclusión de que las bacterias pueden compiten por el selenio cuando este está escaso.


Lo más relevante de este artículo es la conclusión a la que se ha llegado en un reciente artículo publicado en la Revista de Neurología, en el cual se pone de manifiesto algo que ya se sabía, pero no de una forma confirmada. Me refiero a la relación eje intestino-cerebro.


Esta relación, y su estudio correspondiente, nos muestran el papel importante de la microbiota intestinal en el sistema inmune, el metabolismo y el equilibrio hormonal del organismo.


Tanto así, que esa revelación nos da una posible explicación a diversas patologías neurodegenerativas, como la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer, y algunas otras afecciones severas del sistema nervioso central, como lo son las isquemias cerebrales.


Lo más relevante de las últimas investigaciones sobre este tema, es la presencia en todos esos casos del estrés oxidativo, que contribuye altamente a la progresión de estas, y más de 1.500 patologías conocidas. Curiosamente, el estrés oxidativo (OS) también es un actor clave en la patogenia de estos trastornos.


Ahondando más en el círculo microbiota-intestino-cerebro y el estrés oxidativo:

...la microbiota también puede producir sustancias neurotóxicas y potencialmente neurotóxicas (como lipopolisacáridos y proteínas amiloides) que pueden llegar al sistema nervioso central a través de nuestro sistema o del nervio vago.

Eso promueve la microglía y la neuroinflamación, aumentando la producción de radicales libres en el sistema nervioso central, y los antioxidantes, en especial el glutatión, son de gran influencia en el impedimento de que estas actividades prosperen.


Las especies reactivas de oxígeno (radicales libres) están involucradas en procesos como la inflamación, la respuesta del sistema inmune y la apoptosis (o muerte celular).

Estos radicales libres, son capaces de desencadenar o potenciar la inflamación (la cual viene adherida a la mayor parte de las enfermedades de hoy, desde un dolor de muela, hasta un linfoma), así como a las patologías neurodegenerativas del sistema nervioso central.


De la actividad de la relación que existe entre la microbiota intestinal microbio-microbio y microbiota-huésped dependerá mucho el estrés oxidativo del sistema nervioso central.

De hecho, se ha estudiado que la microbiota podría regular el estrés oxidativo del sistema nervioso central, mediante la producción de vitaminas, ácidos grasos, polifenoles, y antioxidantes. Esto, a su vez ayudaría a la regulación de la permeabilidad de la barrera intestinal, a la modulación del sistema inmune y a la prevención de la proliferacion de microbios patógenos.

El glutatión que se encuentra en las enzimas de la microbiota es esencial para que las células sobrevivan. Y el glutatión es a su vez el medio ideal para catalizar la reducción de H2O2 (el peróxido más simple...

Otro punto importante es que la microbiota también puede producir sustancias neurotóxicas y potencialmente neurotóxicas (como lipopolisacáridos y proteínas amiloides) que pueden llegar al sistema nervioso central a través de nuestro sistema o del nervio vago. Eso promueve la microglía y la neuroinflamación, aumentando la producción de radicales libres en el sistema nervioso central, y los antioxidantes, en especial el glutatión, son de gran influencia en el impedimento de que estas actividades prosperen.


El glutatión que se encuentra en las enzimas de la microbiota es esencial para que las células sobrevivan. Y el glutatión es a su vez el medio ideal para catalizar la reducción de H2O2 (el peróxido más simple, un compuesto con un enlace sencillo oxígeno-oxígeno) y peróxidos de lípidos, todos familia de enzimas antioxidantes, que en conjunto, regulan los niveles de peróxido (una sustancia que contiene oxígeno en estado de oxidación) y en consecuencia, intervienen en la señalización celular en células específicas que se encuentran en el citoplasma, en las mitocondrias, peroxisomas y lisosomas que provocan la reducción de sustancias nocivas.


Conclusiones:


Los antioxidantes, en especial el glutatión líquido, en sinergia con una dieta adecuada, con alto contenido de frutas y vegetales antioxidantes, disminuyen el daño oxidativo y mejoran la microbiota.


El punto anterior, se relaciona con la prevención que puede tener el glutatión en la aparición de enfermedades neurodegenerativas del sistema nervioso central, como lo son la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer, la esclerosis múltiple y otras.


El selenio es un oligoelemento que ha comprobado, una vez más ser necesario para la correcta actividad de las bacterias intestinales.



Referencias:


The gut microbiota modulates host amino acid and glutathione metabolism in mice Adil Mardinoglu. Saeed Shoaie. Mattias Bergentall. Pouyan Ghaffari. Cheng Zhang. Erik Larsson. Fredrik Bäckhed. Jens Nielsen.


Impact of Gut Microbiota on Intestinal and Hepatic Levels of Phase 2 Xenobiotic-Metabolizing Enzymes in the Rat. Walter Meinl, Silke Sczesny, Regina Brigelius-Flohé, Michael Blaut and Hansruedi Glatt.


Role of gut microbiota and oxidative stress in the progression of non-alcoholic fatty liver disease to hepatocarcinoma: Current and innovative therapeutic approaches

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Gómez-Chavarín M, Morales-Gómez MR. Comunicación bidireccional de la microbiotaintestinal en el desarrollo del sistema nervioso central y en la enfermedad de Parkinson. Arch Neurocien.


Richarte V, Rosales K, Corrales M, Bellina M, Fadeuilhe C, Calvo E, et al. El eje intestino-cerebro en el trastorno por déficit de atención/hiperactividad: papel de la microbiota. Rev Neurol.