Quién soy y por qué escribo esto...

Hola!, soy Helena Kübler Ríos,

me licencié en Artes con mención en Composición Musical. A los 25 años fui enviada como Adaptadora de Repertorios Musicales al Conservatorio Nacional de Música.

Paralelamente, terminé mis estudios de violoncello -mi instrumento escogido- y compuse varias sonatas y conciertos.  Mi formación es musical y quizá por eso busco la armonía siempre y en todo.

 

Si algo he aprendido es a no hablar de lo que no sé y a compartir lo que sé. En parte por eso me animé a escribir este blog.

A muy corta edad, mi hija menor, Raquel, enfermó gravemente de diabetes y tuvo que ser internada después de un coma diabético. Fueron semanas sentada en un cuarto de hospital, preguntándome para qué estaba yo en su vida y qué significaba esa enfermedad en la mía.

Se me hizo un hábito estudiar, leer, pasar horas en internet investigando al respecto. Fue allí donde aprendí que la hiperglicemia (exceso de azúcar en la sangre)  desordena de tal forma el metabolismo humano, que se acelera enormemente la producción de los radicales libres dañinos, y eso causa la conocida oxidación, que a su vez contribuye a la diabetes.

Seguí ahondando, se me abrían caminos en mi investigación y quería seguir hasta encontrar la luz...y lo hice: di con un compuesto natural, que está también en el cuerpo, llamado glutatión, lo más potente para eliminar radicales libres.

A través de mi expareja, también músico, conseguimos una cantidad, al menos para probar mi teoría, del suplemento Glutatión y se lo administramos diariamente a Raquel.

A las pocas semanas ya comencé a notar que mejoraba y mejoraba... pero aún no lo atribuía a nada, no quería falsas ilusiones de que fuera una mejoría temporal.
Pues no, mi niña siguió mejorando a tal punto que ya era normal encontrarla en el cuarto de hospital escribiendo lo que luego sería su primera novela publicada.

Pedí un examen específico que detectara la evolución de los radicales libres en su organismo y el cambio me dejó muda. Era un cuerpo renovado, con muy bajo nivel de oxidación y de radicales libres. ¡Un cuerpo sano que había triunfado!
Lo más relevante del estudio fue que los niveles del compuesto que yo había descubierto solita (el glutatión) habían subido a su nivel óptimo.

Comencé entonces a creer que sí, dicho en términos simples, de alguna forma el suplemento que le di a Raquel, la salvó.

Entre las muchas cosas que aprendí en este trayecto de la enfermedad de Raquel, asociándolo con la música, que es mi área, es que el funcionamiento celular de nuestro cuerpo es como la Filarmónica de Viena, cada instrumento es cómplice de un mismo objetivo, cada nota tiene un sentido y un porqué, y solo el director de esa orquesta sabe cuándo llamar a los vientos o a las cuerdas para que refuercen la armonía del conjunto...¿resultado? todo fluye como debe y solo nos queda aplaudir tanta maravilla.

 

Mi experiencia definió muchas cosas en mi vida y en la de los demás. Por eso quise compartirla escribiendo este blog.


Cada persona responde de manera diferente ante una misma enfermedad, y eso nos permite saber más y actuar de formas más asertivas.


Sea como sea, mi labor comienza por aquí, ¡están invitados a compartir su historia y sus inquietudes!

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